Escritura de guerrilla

La máquina y tú

La máquina y tú

Circuitos, conexiones, cables, chips, plástico, metal, motores, tuercas, tornillos, válvulas, turbinas. Conoces las palabras para describir una máquina. Corriente eléctrica, energía, vapores, fluidos: algunas también sirven para hablar de ti. La máquina y tú compartís sensores y engranajes. Pero de la máquina hablas desde una diferencia insuperable. Porque observa esta máquina: es un objeto y…

Las piernas

Las piernas: sus especifidades

(¿Te atreves a leer esto sin sentarte? ¿Situarías por mí la pantalla encima de tus muslos y, con la cabeza gacha, afrontarías los siguientes párrafos? ¿Harías eso para sentir tus piernas mientras lees lo que he escrito sobre ellas?) Las piernas sirven para andar. También para estar de pie y, más aún, para mantenerse en…

Quien te lee

Quien te lee

Esa persona que se ha levantado hoy antes que tú y ha desayunado hecho caca puesto demasiada colonia. O no suficiente. La que se acaba de duchar porque no se duchó anoche, cuando llegó a casa cubierta de invisible sustancia urbana y habiendo abandonado la lectura de un libro en el metro, tras una página,…
Escribir los pájaros

Escribir los pájaros

1. Cuando me siento a escribir sin saber lo que va a pasar, aparecen los pájaros. De pronto salen de mí y hacia el texto pájaros que me miran, pájaros parados en tierra esperándome o dejándose observar a una distancia que respete su espacio personal, que es de lo poco que tienen. Pájaros necesitados de…
La colmena inagotable

La colmena inagotable

Se abre una de las compuertas de la colmena. Sale una chica gorda, es feísima. Tiene pinta de oler fatal. Sus hinchados pies le dan una oportunidad al mundo y pisan la tierra con el impulso de la fuerza de la gravedad, que está de parte de su tremenda corpulencia. Se dispone a subir la…
Sin voz y gritando

Sin voz y gritando

Te imaginas sin voz y gritando. Te imaginas abriendo la boca y apretando los ojos, los puños, encarando el infinito. Pero solo tienes delante una pared. Te imaginas golpeándola y después las consecuencias, los vecinos, la policía, el dolor. Así que no golpeas nada. Te golpeas la cabeza porque no tienes voz y no puedes…
Cómo superar el miedo a volar

Cómo superar el miedo a volar

Nunca te había pasado. No es que vueles a menudo, pero era llamativo que fuera la primera vez y viniera así, de golpe. Fue enfrentarte al momento de subir al avión y empezar a ponerte nervioso, a utilizar verbos como "enfrentar". Te mostraste reticente a entrar pero, claro, habías comprado el billete, habías planificado mucho,…
Están entre nosotros

Están entre nosotros

Están entre nosotros. Son cada vez más y se esconden menos, porque no les importa que sepamos que están cerca. Todavía sí, pero dentro de poco no les va a importar. Están en la calle, sobre todo ahí, aunque es el lugar más difícil para avistarlos. Están en internet, cómo no. Hacen mucho ruido, más que…
Escribir la verdad

Escribir la verdad

¿Cómo escribir la verdad? Lo primero es conocerla y decirla en plural: ¿cómo escribir las verdades? Para llegar a este punto, hay que vivirlas y, encima, saber reconocerlas. El método es tan sencillo como poco practicado: en primer lugar, vivir muchos años; en segundo lugar, y aquí es donde se empieza a complicar, no cejar…
La foto del gato

La foto del gato

Las calles están cerradas, como todas. Paseas por ellas como puede hacerlo cualquiera. Arriba hay ventanas enrejadas y a los lados muros y puertas, algún árbol y objetos que pertenecen a una no muy amplia variedad de humanos. En el suelo ladrillos gastados, casi nuevos pero gastados, basura, horquillas caídas de un flequillo o de…
Estoy muy contenta de que vuelvas a estar vivo

Estoy muy contenta de que vuelvas a estar vivo

«Estoy muy contenta de que vuelvas a estar vivo», te dice después de lo que ha pasado, a tu lado. Habías estado así desde que te levantaste. Desde anoche, un rato antes de dormir. Desde después de comer ayer, de hecho. Un café ayudó, pero a la noche acabó el efecto y volvió el apagón mental.…
Fue un buen día

Un buen día

Todo empezaba mal ese día. Podrías haberte quedado en la cama hasta tarde pero, ah, maldito reloj biológico. Ni siquiera cuando no tenías que madrugar te dejaba tranquilo, dormido. Terminaste por ceder y te levantaste, te duchaste, desayunaste. Anticipabas que sería otro día desperdiciado y de mal humor. Saliste, o no saliste hasta la mañana siguiente.…